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Una colección institucional
de obras de arte

El instituto fue creado por Ley del 8 de septiembre de 1939 y el 15 de octubre de 1940 comenzó sus operaciones como banco de emisión y agente ejecutivo de la política monetaria del Estado venezolano. A partir del 20 de octubre de ese mismo año, sus autoridades adquirieron las primeras pinturas. Son réplicas de retratos y asuntos históricos realizados por G. D´Empaire tomando como base a otros autores: Santos Michelena y Cristóbal Mendoza, El Libertador y Congreso de Angostura. Los fundadores sintieron la necesidad de dotar su entorno con íconos de la nacionalidad, como le convenía a la naciente institución.


Los valores artísticos

En el decenio de los sesenta se adquirieron los primeros cuadros de Armando Reverón y una importante obra de Francisco Narváez. Con estas figuras tutelares de la pintura y la escultura modernas en Venezuela, el instituto toma en cuenta los valores estéticos del patrimonio cultural por encima de la temática histórica y establece una jerarquía de artistas consagrados que va a presidir las siguientes adquisiciones. En esa época la institución está en pleno crecimiento y dispone de una nueva sede en la esquina de Carmelitas. Su autor, el arquitecto Tomás José Sanabria, diseña un espacio y unas instalaciones adecuadas para la exposición permanente de monedas y billetes venezolanos, una colección de rigor para la autoridad monetaria, con nichos para la exhibición de los herrajes de los siglos XVII, XVIII y XIX, otro fondo del BCV. El edificio fue dotado con una puerta escultural de Carlos González Bogen, como más tarde la Sucursal Maracaibo dispondría de unas puertas de Lía Bermúdez. A partir de los los años cincuenta hubo un auge inusitado de las artes con la eclosión de varios grupos y movimientos, la discusión teórica, el regreso al país de artistas que habían estado en Europa y el surgimiento de una generación de relevo. Es un reflejo de esta situación que el Banco Central de Venezuela reiniciara sus adquisiciones, después de siete años a contar desde 1956, con una clara percepción de los valores estéticos en las obras que elegía. Un cuadro de Armando Reverón en 1963, y tres más en 1966 y 1967. Una escultura del joven Harry Abend, Premio Nacional de Escultura 1963, y una del maestro Narváez. Dos pinturas de Emilio Boggio y una fisicromía de Carlos Cruz-Diez.

 


Los valores contemporáneos

Cuando el arquitecto Tomás José Sanabria proyectó la Torre Financiera del BCV, inaugurada el 14 de septiembre de 1973, incorporó obras dentro del concepto de integración, y así les fueron solicitados murales a Carlos Cruz-Diez y Jesús Soto. Durante la década de los sesenta, el patrimonio artístico del BCV se incrementó con la adquisición de treinta y nueve pinturas y esculturas, dos tapices y dos murales. Diez de estas piezas se ubicaron en la Sucursal Maracaibo, cuyo edificio fue inaugurado en 1976. La elección de autores y obras fue pluralista. Por una parte, artistas contemporáneos de diversas tendencias como Solange Arvelo, Jacobo Borges, Lía Bermúdez, Francisco Hung, Gerd Laufert, Alirio Rodríguez, Juvenal Ravelo y Francisco Salazar. De otra parte, Federico Brandt, Manuel Cabré, Marcos Castillo, Pedro Ángel González, Rafael Monasterios y Héctor Poleo, que representan algunos de los valores más importantes del arte venezolano de la primera mitad del siglo XX. Además se consiguió una obra del período blanco de Armando Reverón y también un importante cuadro de Mario Abreu: El ave constelada. En el siguiente decenio se adquirieron veintitrés obras, entre ellas un cuadro de Manuel Cabré con el tema del Ávila, fechado en 1946; uno de Oswaldo Vigas de 1952; uno de César Rengifo y dos de Alirio Palacios. También fue instalado el mural en relieve de Alejandro Otero en el auditorio de la Torre Financiera. En 1990 se inició un seguimiento sistemático de la actualidad artística venezolana. Con una estrategia claramente formulada, el BCV adquirió muestras de creadores notables como Apolinar, Omar Carreño, Juan Calzadilla, Asdrúbal Colmenárez, José Antonio Dávila, Luis Domínguez Salazar, Emerio Darío Lunar, Santiago Manasés Rodríguez, Gabriel Morera, Pascual Navarro, Bárbaro Rivas y José Ramón Sánchez, así como de Pedro Barreto, Pedro Briceño, Víctor Valera y Manuel de la Fuente. Se adquirió un paisaje de la época blanca de Armando Reverón, el cuadro de 1920 de Cabré y una figura hecha por César Rengifo. Se hizo una elección de obras recientes de artistas jóvenes, aunque ya consagrados, como Miguel von Dangel, Julio Pacheco Rivas, Pedro Báez, Diego Barboza, Samuel Baroni, Luis Alberto Hernández, José Campos Biscardi, Antonio Moya, Juan Iribarren, Oscar Quintana y Marcos Salazar. En 1994 se empezó a trabajar en la catalogación de los fondos artísticos del instituto y también se inició el registro fotográfico de cada una de las obras, con el propósito de producir el catálogo de las colecciones artísticas del Banco Central de Venezuela. La Colección del BCV, como totalidad de estas sistematizaciones, sigue en formación. Del acervo artístico ya existente surgen las necesidades y directrices para las nuevas políticas de adquisiciones, y su alto nivel de calidad impone estrictas exigencias a las obras elegibles en el futuro.

Roberto Montero Castro

La Colección Pissarro, Melbye y Páez

En 1956 el Banco Central de Venezuela cumplió sus primeros cinco lustros de existencia. En junio de ese año, por sugerencia de don Alfredo Boulton, adquirió un importante conjunto de obras realizadas en Venezuela, a mediados del siglo XIX, por Camille Pissarro, Fritz Melbye y Ramón Páez (este último hijo de José Antonio Páez). Pissarro y Melbye estuvieron juntos en nuestro país entre 1852 y 1854, dejando una importante producción, testimonio de esos dos años. Esta Colección se exhibió por primera vez en 1966 en la nueva sede del Banco Central de Venezuela con motivo de su inauguración. Posteriormente se ha mostrado al público de manera total o parcial y la colección Pissarro ha sido prestada a prestigiosas instituciones a nivel internacional, en exposiciones organizadas en homenaje al gran artista impresionista.