Antonio Romero (SELA) en Jornadas de Economía Política del BCV
Sistema financiero mundial favorece la especulación
en lugar del desarrollo productivo
El sistema financiero y monetario internacional no está al servicio del desarrollo productivo, sino de la especulación, y existe la necesidad de finalizar con las asimetrías entre países industrializados y en desarrollo respecto a los criterios de actuación de las instituciones financieras multilaterales, destacó Antonio Romero, representante del Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA), al enumerar los cuestionamientos que ha hecho la región a los actuales flujos de financiamiento mundial.
Romero, director de Relaciones para la Integración y Cooperación del SELA, intervino este jueves 25 en las Jornadas Permanentes de Economía Política Latinoamericana, organizadas por el Banco Central de Venezuela con el apoyo de las universidades Bolivariana de Venezuela y Latinoamericana y del Caribe. El encuentro, en el que participaron como ponentes científicos sociales de Brasil, Ecuador y Venezuela, tuvo como eje de debate el tema “Arquitectura financiera mundial y del Sur: ¿nueva arquitectura o vieja arquitectura actualizada?”
El representante del SELA indicó que América Latina ha reclamado también un redimensionamiento de las funciones de los organismos financieros internacionales ante la permisividad y pasividad frente a las causas, los países y los actores que provocaron la crisis económica mundial.
Por otra parte, refirió que “en el G-20, donde participan Brasil, México y Argentina por Latinoamérica, se han identificado seis grandes áreas de acciones a tomar para modificar esa arquitectura financiera: los debates sobre regulaciones existentes, la aplicación laxa que han tenido esas regulaciones, la capacidad internacional limitada de respuesta ante la crisis, el funcionamiento de las instituciones multilaterales, el papel de las calificadoras de riesgo y las jurisdicciones no cooperativas o paraísos fiscales. Esas seis áreas es donde ha habido mayor debate y siguen siendo debilidades de la actual arquitectura financiera”.
Romero agregó que, paradójicamente, a pesar de las críticas en los últimos años, se decidió revalorizar el papel del Fondo Monetario Internacional y mantener el dólar como base monetaria del sistema financiero internacional.
En relación con los esfuerzos regionales para superar este modelo desigual de relaciones financiera, Romero indicó que han surgido nuevas iniciativas, como el Banco del ALBA, el Banco del Sur, Petrocaribe y el Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos (SUCRE), que representan nuevas modalidades de articulación financiera y monetaria.