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La revista BCV Cultural rinde homenaje al poeta chileno

Fecha: 
Viernes, 4 Febrero 2005

"Es como una suerte de rey Midas: todo lo que toca lo convierte en poesía", dijo de Ricardo Neftalí Reyes Basoalto el hijo del humilde telegrafista de Aracataca, en una síntesis ya añeja de la apreciación general que considera al poeta nacido en tierras del sur como una de las voces fundamentales de América Latina y a quien la revista BCV Cultural dedica buena parte de su edición número 14, ya en circulación, para conmemorar los 100 años de su nacimiento, cumplidos en el 2004. Ya sin claves: Pablo Neruda celebrado en la frase por Gabriel García Márquez.

La publicación abre su homenaje a Neruda con "Así escribí el Canto General", donde el propio escritor chileno habla de este vasto libro, publicado por primera vez en 1950, que "gustará en parte a algunos, en otra parte a otros. A muchos no les gustará nada. Mi ambición fue lograda al dejarlo como un vasto paisaje". Otro poeta y amigo, Luis Pastori, lo rememora in memorian con los versos de "Recuerdos de Isla Negra". Allí vivió el autor de Veinte poemas de amor y una canción desesperada, frente al mar, en una casa que creció bajo su capricho y sorprendía a los visitantes con sus sorprendentes pasajes: de un lugar otro podría hacer falta usar paraguas si llovía.

Neruda fue cercano a Venezuela y aquí, además de Pastori y muchos otros, fabricó hilos de amistad con Miguel Otero Silva, de quien la revista incluye el artículo "Cantándolo todo": "En América, la poesía de Neruda está en todas partes, como la atmósfera que nos rodea", dice el autor de La piedra que era Cristo. Las firmas de Carlos Murciano, José Ramón Medina, Gabriel Jiménez Emán, Enrique Viloria Vera y Rafael Pineda, organizador de la gira de Neruda por Venezuela, ya fallecido, calzan otros escritos para valorar a Neruda y su obra.

Esta edición de la revista BCV Cultural se detiene después en Asdrúbal Colmenárez, el pintor trujillano que trabaja y vive en París desde 1968, aunque esta larga ausencia del país no ha deshilachado sus nexos con Venezuela. A sus 66 años, el artista echa una mirada a su andar y responde por las claves de su éxito: "No fue el talento, sino la constancia, la disciplina y el trabajo (…) El venezolano es muy talentoso, pero cree que las cosas se hacen solas y no hay nada que se haga solo. Entonces, lo único que yo he visto que se hace solo es el agua que cae del cielo".

La publicación del BCV, parte de sus esfuerzos de difusión y preservación de nuestros valores culturales, cierra su número con un trabajo de Juan Calzadilla sobre la fotógrafa rumana Thea Segall, quien desde su llegada al país en 1958 se dedicó a alejarse de Caracas para hablarnos, sobre todo, del país profundo que late en el sur del territorio. Otro recuerdo que trae la revista es la poesía del cubano Eliseo Diego, quien vuelve al presente de la mano de unas